El porqué
La capacidad de adaptación es una de las virtudes estratégicas esenciales de cualquier organización. Hoy por hoy, la presencia en el mundo virtual 2.0 no es una opción, se trata de una cierta obligación, que cada vez será más perentoria: es el signo de los tiempos. Lo contrario es autoexcluirse.
Este hecho (para mí irrefutable), junto con la insistencia de mis alumnos y compañeros del Instituto de Empresa, mis amigos y la ayuda de mis más cercanos, me han impulsado a abrir esta modesta tribuna en la blogosfera.
Espero que sea un espacio para compartir conocimientos y reflexiones y, lo que es más importante, que disfrutemos de ello.
El nombre
La elección entre tecnología y tradición es un falso dilema. La evolución de la técnica nos ha aportado unas posibilidades desconocidas para los genios renacentistas o los filósofos clásicos pero, sin un mensaje, sin un contenido, es una hermosa pero inútil carcasa vacía.
Por ello, en un blog bajo el epígrafe de “El nieto de Nicómaco” se esconden mi interés y admiración por el mundo clásico en dos vertientes fundamentales:
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Es una clara referencia al protagonista de “Ética a Nicómaco” (Aristóteles, s. IV aC), uno de los primeros tratados conservados sobre ética y moral de la filosofía occidental, dónde se expone un análisis de las relaciones interpersonales y del individuo con la sociedad que, en muchos aspectos, es plenamente vigente en los tiempos actuales.
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Nicómaco de Gerasa (60 – 120 dC) fue un importante (aunque no famoso) matemático clásico, cuya mayor aportación fue la separación metodológica de la Aritmética y la Geometría. Su “Introducción a la Aritmética” fue un referente del plan de estudios (quadrivium) de las universidades medievales.
Bienvenidos al mundo nicomaqueo!
