¿Dónde está Cincinato?

El cuadro macroeconómico y las noticias que se suceden desde 2008 (aunque haya personas que se hayan caído del guindo recientemente) son preocupantes por muchos motivos. De hecho, se ha escrito (se está escribiendo y se escribirá) mucho y en algunos sitios muy bien sobre las causas, consecuencias y posibles escenarios futuros asociados a la crisis en la que estamos inmersos; así como las medidas a adoptar para salir de la misma.

Cualquiera de los temas anteriores da para cientos de miles de post y libros, pero hoy me gustaría compartir una breve reflexión sobre el liderazgo en tiempo de crisis. En mi opinión, la idea de liderazgo situacional de Hersey/Blanchard es el modelo que mejor sintetiza el comportamiento adecuado de un líder, asociándolo intrínsecamente a la situación (circunstancias + colaboradores) a la que se enfrenta, insistiendo en la faceta ejemplarizante del líder (¿quién dijo que ser buen jefe es fácil?).

En esencia, lo que defiende el planteamiento de Hersey/Blanchard es  que mientras que un equipo de trabajo consolidado, maduro y experto requiere un líder que delegue, dialogue y facilite la realización del trabajo, un equipo de trabajo inexperto o enfrentado a una situación complicada requiere un liderazgo más acentuado que guíe, supervise y corrija. Y, sobre todo,  hay que predicar con el ejemplo para formar nuevos líderes (paso necesario para conseguir sistemas más complejos de “liderazgo distribuido”, según Paco Longo).   

Hablemos de ejemplos: Lucio Quincio Cincinato, fue un patricio romano que allá por el siglo V aC rescató de una crisis sin precedentes a la joven república romana. Los  ecuos, un pueblo vecino, amenazaban la capital del Tíber y el incompetente cónsul de turno llevó al desastre al ejército romano, de tal forma que la situación se hizo poco menos que insostenible.  En esta tesitura, el pueblo eligió a Cincinato para tratar de arreglar el desaguisado. La leyenda cuenta que el tipo estaba arando su campo cuando requirieron sus servicios, y cuando derrotó al enemigo (6 días después de su elección) renunció al mando, a los triunfos y las recompensas y regresó a su campo, a recoger el arado que estaba en el sitio dónde lo había abandonado.

Mitad realidad, mitad mito la figura de Cincinato ha sido recordada como ejemplo de servicio y honestidad por las democracias en los tiempos de crisis: Catón el Viejo en la república romana, los constituyentes de la Revolución Francesa o los padres de la patria americanos, que veían en George Washington la versión moderna de aquel patricio, defendieron siempre que la superación de las crisis a las que se enfrentaron radicaba en los valores de servicio, sacrificio y honestidad.    

¿Dónde hay líderes tan virtuosos como Cincinato?. Dicen que las comparaciones son odiosas, y es cierto: sobre todo para una de las partes.

Y a los que piensen que soy un ingenuo, les diría que una sociedad en la que ser honesto es extraordinario va camino INEXORABLEMENTE  de la ruina (o el corralito o el “default” de la deuda, que es ahora como los financieros se refieren a la ruina).

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4 respuestas a ¿Dónde está Cincinato?

  1. Me gusta la historia de Cincinato. Aunque creo que encierra historias más concretas que la apelación al genérico de la honestidad. El líder se toma de la calle (del surco más concretamente), sirve para una tarea específica, acabada la cual vuelve al terruño. No hay el más mínimo apego al puesto ni al poder. Pero sobre todo me hace pensar en una especie de principio de Parkinson para la dirección que formulé un día: los jefes son malos; si son buenos, no son jefes. Es decir, se produce un fenómeno de selección adversa. Cuantas más ambición tienen más probabilidades de llegar, pero menos capacidad para dirigir bien. Deberíamos seguir el sistema de Cincinato, que también se utilizó para la elección de San Ambrosio como obispo de Milán por el siglo sexto, elegir precisamente a quién no lo desea. Buen post.

  2. Pingback: El Directivo Humanista | elnietodenicomaco

  3. Los creadores de opinión debemos trascender a nuestro propio círculo de emisión, entrar en conexión con otros iguales a nosotros y coordinarnos como grupo de presión. Esta es la clave.

    Ahora la batalla se libra en el terreno de la opinión pública. Ganar la opinión pública exige, por una parte, una crítica incisiva y veraz del poder totalitario enmascarado en la democracia, y por otra, una alternativa capaz de atraer a la mayoría de la ciudadanía, hacerla recapacitar y motivarla para que reflexione; liberándose del sueño anestésico perverso al que ha sido sometida por esa caterva de políticos populistas.

    Tu como yo somos simples ciudadanos que, por cuestiones de supervivencia, desconfiamos de la clase política en general, que no ansiamos liderazgo y que hemos decidido pasar a la acción para salvaguardar nuestro porvenir.

    lodicecincinato.tk

  4. Pingback: Directivos Intermedios: El secreto del éxito | elnietodenicomaco

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