Mi deuda, tu deuda, su deuda, nuestra deuda…

Hoy toca hablar de números, que no todo va a ser filosofar (un ingeniero sin números es algo metafísicamente imposible), y trataremos de hacer un primer acercamiento cuantitativo a una de las dimensiones de la tragedia en la que estamos: la deuda de las administraciones públicas. Es decir, la deuda de todos los españoles.  Así que si algún lector está atravesando un mal momento anímico, mejor que no siga leyendo hoy y retome la lectura (y se suscriba al blog) en unos días.

Para aquellos valientes que continúan, les quiero reconfortar con la vieja cita: “la verdad os hará libres”, aunque nos deje preocupados, añadiría yo. Vamos a ello.

En la tabla siguiente se recoge la deuda de diferentes administraciones locales, autonómicas y el Estado, así como la deuda de las empresas públicas (CCAA y estatales) y de las fundaciones públicas a 31/12/2009, según el informe del Banco de España del 12 de marzo pasado.

Para no perder la noción de las cosas, hagamos un ejercicio de aproximación. Supongamos que cada ciudadano (al fin y al cabo la administración somos todos y sus deudas son las nuestras) tiene un préstamo personal por la cuantía proporcional que le toca de su ayuntamiento, su comunidad autónoma y el estado central, que tiene que devolver a 10 años con un tipo de interés del 5% (quién lo pillara, ¿verdad?) siguiendo el método francés, que es el habitual en las hipotecas.

Así que para cumplir con las condiciones del préstamo, si a partir del 01/01/2010 las administraciones equilibraran sus cuentas no incurriendo en nuevo endeudamiento, cada madrileño, barcelonés, etc… (independientemente de su edad y situación laboral) debería abonar de su bolsillo durante los próximos diez años la cantidad estimada en la siguiente tabla.

* La deuda Estado incluye la deuda de la administración central, fundaciones públicas y empresas públicas (CCAA y estatales).

Juzgad vosotros mismos, que yo todavía estoy deprimido por los resultados.

¿Cómo salir de ésta?. Todo está inventado: quizás parte de la solución se encuentra en las reflexiones de Marco Tulio Cicerón (que últimamente han circulado por la red), para salir de la crisis que asfixiaba a una decadente República Romana:

“El presupuesto tendrá que estar equilibrado, el tesoro tendrá que volver a llenarse, la deuda pública se tendrá que reducir, la arrogancia de la burocracia tendrá que ser atemperada y controlada y la ayuda a las tierras extranjeras tendrá que eliminarse para que Roma no entre en la bancarrota. El pueblo debe otra vez aprender a trabajar en vez de vivir de la asistencia pública” (Cicerón 55 aC).

¿Se puede hablar de estrategia en este contexto?. Estrategia y sostenibilidad (capacidad de perdurar en el tiempo) están tan intrínsecamente unidas, que la única recomendación que puede hacer el mayor strategos de todos los tiempos en estas circunstancias es la misma que la que haría cualquiera de nuestras abuelas: no vivir por encima de nuestras posibilidades.

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5 respuestas a Mi deuda, tu deuda, su deuda, nuestra deuda…

  1. improvablog dijo:

    En este país lo de no vivir por encima de las posibilidades no es un problema, lo realmente importante es vivir por encima de las posibilidades del vecino. Es interesante visitar clusters empresariales como el de la cerámica en Castellón y comprobar como hay una competición tácita para ver quien tiene las oficinas más lujosas.

  2. Gabriel ginebra dijo:

    En catalán decimos “el que és del comú és de ningú” (innecesario traducir). Este es el problema, la teoría de los grandes números: entre todos lo haremos todo, se dice. Pero en realidad se piensa que el de al lado trabajará para arreglarme mis goteras. Llevo años sorprendiéndome, por comparación con USA que conozco bien, de la inconsciencia con el gasto (especialmente el público). ¿Para qué un nuevo aeropuerto si no hay más aviones? ¿Para qué dos autopistas en paralelo? ¿Para qué renovar los cientos de miles de vados de la ciudad sin que nadie lo exija? ¿Para qué cambiar los logos de todo el país cada dos años?, etc. La buena noticia es que parece que la sensibilidad, como hacemos los latinos, la vamos a coger de golpe…nos la harán coger.
    Muy bien por la hábil combinación de números y pensamiento. La matemática era en tiempos de Nicómaco una rama de la filosofía.

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