Finlandia 1992: Podemos hacerlo

Finlandia es un pequeño (5,3 millones de habitantes en 2009) país joven (independiente desde diciembre de 1917) que hoy en día se asocia a los excelentes resultados de sus alumnos en el informe Pisa y  a los Nokia. Sin embargo, como se recoge en el caso Finlandia 2007: Una competitividad sostenible  del IE (escrito por Manuel Cortés, José Rendueles y Fernando Valero bajo la coordinación del profesor Javier Carrillo), en 1992 sufrió una crisis económico-social tremenda que condujo a:

  • Un aumento del desempleo (1992-1994) con una tasa de crecimiento interanual de hasta el 7,4%,
  • un endeudamiento público que creció hasta el 70% del PIB,
  • una contracción del PIB del 13%,
  • y el colapso del sistema financiero.

La principal causa de la misma fue la desaparición de la Unión Soviética, país con el que tenía unas relaciones comerciales preferenciales (y a través suyo con todo el bloque comunista: el CAME) derivadas de las compensaciones que Finlandia tuvo que satisfacer a la URSS después de la Segunda Guerra Mundial, en la que, a a pesar de declararse neutral, colaboró con el Eje para recuperar territorios en posesión de la URSS.

Esta situación de privilegio comercial posibilitó a Finlandia crecer de forma sostenida durante las décadas de los 70 y 80,  permitiéndose un elevado Estado del Bienestar debido a una balanza comercial extraordinariamente positiva. Sin embargo, el elevado grado de dependencia de esa relación hizo que, con la caída del Muro, la situación de Finlandia diera un giro de 180º.

¿Y qué hicieron los fineses?. Se conjuraron bajo un espíritu de unión y cohesión ciudadana: el “Podemos Hacerlo” y afrontaron un duro ajuste a corto plazo, pero con medidas de calado a largo plazo:

  • Atracción de inversión extranjera (en el caso finés a través de la entrada en la CEE),
  •  Reforma laboral,
  • Recorte del gasto social,
  • Reorientación industrial y comercial: de industria pesada y maderera al sector tecnológico, mediante políticas activas (y reales) de I+D,
  • Aumento de productividad, a partir de la concienciación social y una profunda reforma educativa, cuyos resultados sólo se verían a medio plazo.

España no es Finlandia. Las diferencias son muy importantes: geográficas, demográficas, históricas… pero creo que el conocimiento de hechos pasados nos permite entender el presente y obrar para mejorar en el futuro y, sin duda alguna, hay aspectos de la experiencia anterior que deberíamos tener en consideración para solventar nuestro presente.

Siempre se han sufrido (y se sufrirán) crisis en el sentido más amplio de la palabra. El descalabro actual no tiene por qué ser el apocalipsis, ni somos los más desgraciados del mundo o la historia: pensar o tratar de justificar eso es un ejercicio de egocentrismo inaceptable.

A la generación pasada de españoles le tocó vivir la posguerra, a nuestros abuelos sufrir la Guerra Civil (eso sí que es una desgracia), a nuestros bisabuelos el desastre del 98 y los turbulentos años del inicio del s.XX… A nosotros nos ha tocado capear este temporal: hagámoslo y aprendamos de ello. No hay opción.

Con ésto, no pretendo quitarle hierro a la situación tan preocupante en la que estamos, ni pretendo justificar un “pasar página” de forma que los responsables se vayan de rositas, más bien al contrario: quiero dotar de perspectiva el contexto actual e insistir en tres cuestiones que, en mi opinión son fundamentales:

–  Somos una gran nación que ha superado momentos aún más críticos que el actual y estoy seguro que remontaremos la situación. Eso sí, la solución está en lo que hagamos: nadie nos va a ayudar desinteresadamente.

– Lo esencial: ¿cuándo y cómo?, dependerá de varios factores. Permitidme soñar:

  • Un liderazgo (no necesariamente un líder) que sea capaz de comunicar una visión de futuro que aglutine y movilice al país, en torno a la cual estructurar un plan (lógicamente pensado y nada improvisado) que, aunque suponga sacrificios a corto plazo, genere la suficiente credibilidad y confianza para generar esperanza en un futuro a medio/largo plazo.
  • Para ello, los responsables de estas decisiones a tomar deben estar dotados de auctoritas, es decir, una legitimidad moral otorgada por la ciudadanía, en cierto modo ejemplarizante, que presupone tres condiciones fundamentales (adicionales a la democrática):
    • Suficiente conocimiento y formación por parte de el/los depositario/s para afrontar la situación con conocimiento de causa.
    • El/los responsable/s despierta/n la confianza total en que empleará el poder otorgado para perseguir el bien del conjunto, no el propio ni el de una parte.
    • Una ciudadanía madura y responsable, con un conjunto de valores que se resumirían en una expresión: la antítesis de la picaresca.

–  O aprendemos de ésta, o estaremos condenados a repetirla y parte del aprendizaje se consiste en la aplicación de la justicia objetiva (no venganza) a los principales culpables, para disuadir sobre la repetición de ciertos comportamientos.

¿Saldremos de ésta?. Seguro que sí, pero hay formas y formas. Estamos en una encrucijada y deberíamos estar a la altura de las circunstancias.

PD: Por cierto, imprescindible el último post de Improsofía

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3 respuestas a Finlandia 1992: Podemos hacerlo

  1. improvablog dijo:

    Hola Antonio,

    felicidades por tu nuevo blog 🙂 Estoy de acuerdo con lo que dices en el post. A mi preocupa precisamente ese liderazgo. España es un país con la autoestima baja en su conjunto. Falta confianza para pensar que podemos salir de esta. Nuestros politicos son nuestra imagen del país y con los políticos que tenemos, veo difícil que el país se anime a tirar del carro. Falta ese liderazgo del que hablas, pero al más alto nivel. Mirando a mi alrededor me doy cuenta que lo que más impacto podría tener en la economía española en los próximos meses sería la victoria en el mundial de fútbol :(. ¿triste no?

    Un abrazo:

    Fernando

  2. Hola,
    interesante tu blog. Me lo han recomendado hace unos días y le estoy echando un vistazo poco a poco, por eso comento sobre entradas tan viejas 🙂

    El trabajo ese que citas de la IE (Finlandia 2007: Una competitividad sostenible), es público?, se puede consultar por inet?

    Y ahora un pequeño off-topic: dices en el post:
    “ompensaciones que Finlandia tuvo que satisfacer a la URSS después de la Segunda Guerra Mundial, en la que, a a pesar de declararse neutral, colaboró con el Eje para recuperar territorios en posesión de la URSS.”
    Finlandia era neutral pero la URSS la intentó invadir y claro se defendió, aunque por la diferencia de tamaño y poder militar tuvo que pedir ayuda. A quién? pues a los únicos que podías hacerla frente, a la Alemania nazi.
    Luego se arrepentiria, ya que los alemanes también quisieron invadirla (ya que estaban aquí …) y tuvieron que pelear contra ellos para echarlos del país.
    Asi que al final de la guerra, Finlandia estaba en ruinas por la guerra contra URSS, contra Alemania y además con una deuda por compensaciones de guerra. Casi ná!
    Ya en aquel entonces se ataron los machos y se pusieron a currar como locos para pagar la deuda (que han terminado de pagar este año 2010) y levantar el país.
    Asi que lo que cuentas del 1992-94 ya lo habían hecho 40 años antes. En otro contexto, claro!
    Por cierto la frase esa de “Podemos hacerlo” suena mucho al “Yes, we can”, no? 😀

  3. Pingback: ¿Una internacionalización exitosa?: el caso del Císter | elnietodenicomaco

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