El nudo gordiano de la innovación

En el siglo IV aC existía la leyenda de que aquel rey de Frigia que fuese capaz de deshacer el intrincado nudo con el que el mítico rey Gordias había uncido el yugo a sus bueyes, sería el conquistador de Oriente.

Alejandro Magno, conocedor del augurio, conquistó Frigia en el 333 aC y una vez alcanzado el templo de Zeus en Gordio, en el que se guardaba el famoso nudo, se prestó a deshacerlo. Conocedores de la fama que precedía al macedonio, probablemente los sacerdotes debieron retroceder espantados cuando desenvainó su espada y se acercó al altar.

Sin embargo, ellos no eran su objetivo. Alejandro, sin intentar siquiera “desanudar el yugo”, lo corto de un golpe seco con su arma, deshaciendo el nudo de marras y conquistando posteriormente todo el Oriente conocido.

De esta anécdota procede la expresión de “nudo gordiano”, que se refiere a un problema difícil de resolver con los métodos –paradigmas– habituales.

Son muchas las reflexiones inspiradas por esta historia. Una de ellas es la importancia de desarrollar el pensamiento lateral, es decir, la creatividad, para encontrar soluciones alternativas a situaciones que los procedimientos establecidos no son capaces de resolver eficazmente. Sin embargo, la creatividad, en su faceta innovadora, es mucho más que eso: es el motor del cambio y la adaptación a nuevas circunstancias y objetivos.

¿Somos creativos e innovadores?, ¿ejercitamos el pensamiento lateral?. Muchas de las organizaciones y personas que conozco (quizás haya tenido mala suerte) prefieren afrontar una tarea siguiendo el protocolo establecido y equivocarse cientos de veces (eso sí, siguiendo las normas) como sus antecesores a arriesgarse a un planteamiento alternativo que pueda triunfar o fracasar. Incluso hay organizaciones en las que el disidente es ajusticiado por el jefe y marginado por los compañeros (aunque haya conseguido éxito) por no haber seguido las reglas.

Esto es un rasgo, como mínimo, de mediocridad y/o cobardía. Y que conste que no pretendo justificar la  improvisación o la actuación irracional. Tampoco quiero plantear revoluciones que la empresa no pueda asumir: “simplemente” se trata de pensar y no tener miedo.

Esto no es fácil, entre otras razones, porque el sistema educativo actual, desde primaria hasta la universidad, ni valora ni fomenta esta capacidad. El otro día un amigo periodista me preguntó cuáles eran, en mi opinión, los principales problemas del país. El tipo se quedó sorprendido por que en lugar de hablar sobre el modelo de estado o la economía, yo le contesté que la Educación (por desenfocada) y la Justicia (por lenta e ineficaz), ya que resolviendo estos dos problemas los otros caerían por su propio peso.

Las políticas de I+D+i no son sólo (ni mucho menos) partidas presupuestarias: uno no se acuesta albañil y se levanta analista de laboratorio. No basta con recibir un curso magistral o cursar un máster de innovación por internet o que la empresa monte un departamento de I+D+i. En mi opinión, se trata de desarrollar una forma de pensar crítica y constructiva dentro de la organización, que nos lleve a través de su entrenamiento a la mejora continua. Es decir, no creo que el desarrollo de la creatividad consista en dejar al libre albedrío a los estudiantes o los trabajadores, sino más bien me parece que, como cualquier otra capacidad, hay que ejercitarla metódicamente y por tanto requiere un esfuerzo mental.

Además, en una economía cada vez más global, esto de la innovación, el pensamiento lateral o la creatividad no es una moda pasajera importada de Finlandia, ni siquiera es un factor clave de éxito para una organización, se trata de un requisito mínimo para poder sobrevivir en los tiempos que corren. Y tampoco es una cosa moderna: en su Discurso del Método, Descartes (en 1637) ya sentó las bases de la duda metódica que originó el pensamiento científico moderno y que se encuentra detrás de cualquier avance o inquietud intelectual.

En cierto modo, las Escuelas de Negocio (como el IE) que sustentan sus programas en el Método del Caso, fomentan esa creatividad, esa innovación en los planteamientos, a través de la discusión sobre una situación concreta (un caso), generando y fomentando alternativas innovadoras por lo no habituales. Este enfoque de los problemas resulta esencial para tener una visión integral de la empresa y saber pulsar las teclas oportunas en cada momento.

En definitiva, si realmente queremos cambiar nuestro modelo productivo, es preciso plantearse la formación necesaria y, entre otras cosas, apostar por una educación primaria y secundaria que potencie estas capacidades, actualmente desterradas de nuestro sistema.   

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Crisis, Historia, Productividad y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a El nudo gordiano de la innovación

  1. Ayer cenaba con un amigo que se ha afincado en Londres desde que acabó la carrera hace viente años. Coincidíamos que nuestro sistema/cultura educativa se basa en muchas horas, esfuerzo, materias para unos resultados ínfimos. Me decía que los abogados españoles “saben mucho” pero que los ingleses saben manejarse para llevarse el gato al agua. Nosotros formamos catedráticos (personas que van a reproducir y repetir el sistema memorístico y de apuntes que está inscrito en nuestro ADN nacional). Estudiamos derecho sin ver casos, comunicación sin abrir la boca. Lo más triste es que soy profesor universitario. El otro día me decía un alumno “todo el curso será así, explicando cosas, ¿no habrá materia y definiciones?… mi materia era sobre reuniones y habilidades directivas.

  2. Creo que el Sistema educativo es la base, pero la educación no es sólo la universidad y el colegio, la influencia del hogar es prácticamente todo. Y en los hogares españoles existe el bagaje de 70 años de postguerra, las actitudes defensivas, el desprecio al que tiene éxito, las envidias, la falta de sentido de la responsabilidad, … Nos las gravan padres, abuelos,… Si ves a tus padres enganchados a la tele viendo reality shows y programas del corazón, eso es lo que te está marcando. Si ves a tus padres tumbados en el sofá quejándose de todo y sin hacer nada, eso es tu base educativa. Cambiar el sistema educativo es importante, Pero, ¿podemos quitarnos este lastre que ralentiza el país? La siguiente es una buen iniciativa: http://blogs.lainformacion.com/strambotic/2010/10/07/rusia-prohibe-la-publicidad-de-curanderos-pitonisas-y-brujos/

    Un saludo:

    Fernando

  3. Ferdinand dijo:

    Sigo con atención este blog y sus post, y encuentro que se repite de forma un tanto obsesiva la estructura argumental en cada uno de ellos:
    1.- Alusión e introducción histórica consiguiendo de forma eficaz, al menos dos objetivos, componer una introducción atractiva que cautive al lector desde el comienzo y poner de manifiesto el vasto conocimiento que sobre historia atesora el autor.
    2.- Una idea-fuerza simple a la vez que compacta sobre política-económica o estrategia de gestión, cuyo empleo cabría ser tildado -sin duda por algún necio- de demagógico dentro de la disciplina del Mangement.
    3.- Un desenlace final del post que, aunque sea de manera forzada, busca imbricar ambos puntos anteriores dentro de un contexto económico, político y social nacional con tintes próximos a la tragedia.
    No dudo que esta estructura descrita tenga éxito, probablemente mucho, pero me permito solicitar al autor un plus de esfuerzo a la hora de elegir la idea-fuerza y sobre todo no ceñirse a la mera aproximación explicativa y proponer soluciones concretas. Eso sí, el artificio colorista del embadurnamiento histórico (puesto de moda por el prolífico escritor Cesar Vidal) no lo abandone, pues uno tras otro demuestra en sus post su extraordinario conocimiento de las raices culturales y sociales de nuestra sociedad, dándole las gracias por su generosidad a la hora de compartirlo con el resto.

  4. Rafael T dijo:

    Como comentáis el problema educativo es básico. Pero además a ese fracaso de las ideas nos conducen tres inductores (“drivers”).
    Primero, el rechazo al fracaso que no se perdona en esta sociedad. Nadie puede probar cosas que no resulten exitosas. Con esto el progreso se limita.
    Segundo; la educación de los famosos Master que durante años han puesto por encima de todo la necesidad de mostrar que uno es capaz de “crear valor para el accionista”. Esto y la falta de emprendedores, ha llevado a eso tan bonito que se llama toma de decisiones colegiadas que nos aboca a que una decisión de innovación, si no tiene modelo financiero detrás que la soporte, es gasto.
    Tercero; la condición acomodaticia de nuestra sociedad que no ha generado en número suficiente personas formadas con determinación heroica de continuar investigar algo en lo que creen.
    Cuarto: las necesidades de los Estados de soportar políticas de innovación dirigiendo ayudas públicas a sectores deficitarios, a veces privados, a través de proyectos de papel que no llegan nunca al mercado, ni aportan más que los fondos que equilibran el presupuesto de grandísimas empresas para mantener el empleo. No es extraño que algunas de las grandes, esté involucrada en más de una centena de proyectos de financiación pública. Sectores: aeronáutica, automóvil, defensa, electrónica, sistemas, etc. Toda una historia de despropósitos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s