Quo vadis, construcción?

El pasado 26 de diciembre publiqué en el suplemento de empresa de ABC una tribuna sobre La Crisis de los Ingenieros de Caminos, en la que reflexionaba sobre la situación actual del colectivo en España, los que para mí eran los problemas de fondo y las posibles vías de adaptación a las nuevas circunstancias, insistiendo en la necesidad de abrir un debate sobre el futuro de la profesión y adecuar a los signos de los tiempos la (siempre exigente) formación impartida en las Escuelas Técnicas. 

A raíz del artículo muchos compañeros cercanos (Alberto, Pablo, Ignacio, Raúl, Ramón,  Javier…), conocidos (Juan Ramón, Luis…) o hasta entonces desconocidos (Emilio, Fernando…) se pusieron en contacto conmigo haciéndome llegar su opinión al respecto, bastante coincidente con mi diagnóstico, y aportando además datos y ejemplos concretos que reforzaban el mensaje inicial. Muchas gracias a todos por sus palabras de felicitación y sus aportaciones.

La verdad es que la contracción existente en la licitación de obra pública por parte de las administraciones españolas, así como el empeoramiento general de las condiciones de cobro, pese a los nuevos plazos establecidos en la Ley de Morosidad, se van a traducir, a corto plazo y de forma inevitable, en importantes movimientos corporativos en el sector, que afrontará un proceso de reconversión o reinvención para adaptarse a los retos del momento:

  • Procesos de concentración: probablemente asistiremos durante 2011 a un baile de fusiones y adquisiciones que, en base a criterios de complementariedad geográfica y de cartera, buscarán la generación de economías de escala y la obtención de sinergias operativas como, por ejemplo, las derivadas de la reducción de estructura.

Llegados a este punto no hay que olvidar dos aspectos que, aunque evidentes, en ocasiones cuesta afrontar: 1)  cuando uno suma dos problemas no consigue una solución, sino más bien, un problema más grande, si no se adoptan los ajustes oportunos y 2) las fusiones entre iguales NO EXISTEN, siempre hay un grupo que acaba siendo el dominante.

  • Desinversión: aquellos grupos constructores “contaminados” con líneas de negocio que se abrieron al amparo de los pasados días de gloria y que lastran su balance (¿promoción inmobiliaria?, ¿canteras?…), tratarán (ya lo vienen haciendo en los últimos dos-tres años) de reducir o eliminar su exposición a estas actividades en la medida de lo posible, puesto que son auténticos torpedos que, según el caso, están llegando a comprometer la viabilidad del negocio principal de la compañía.  
  • Diversificación: Muchas constructoras dejarán de serlo en sentido estricto. De hecho, los grandes grupos (ACS, Ferrovial, FCC, Acciona…) emprendieron ese camino hace tiempo, convirtiéndose en conglomerados multinacionales  prestadores de servicios relacionados con la construcción y gestión de toda clase de infraestructuras e instalaciones.

Es más, los mecanismos de Colaboración Público Privada (CPP) habilitados para abrir vías de financiación privada en materia de inversión en infraestructuras, supondrán una buena oportunidad (p ej. concesiones) de profundizar en la gestión de infraestructuras para aquellos grupos con un músculo financiero lo suficientemente importante, como para poder abordar proyectos de estas características.

En cuanto a las ingenierías, el desarrollo de nuevos productos a través del I+D+i y la prestación de servicios integrales serán las apuestas para tratar de acceder a nuevos mercados.

  • Internacionalización: el acudir al extranjero dejará de ser una opción, y pasará a ser una condición necesaria (pero no suficiente) para mantener los niveles de facturación históricos. Y me temo que parte de los destinos no serán cómodos. Aunque la geografía habitual esté conformada por Europa del Este, países árabes, el Norte de África y Latinoamérica, hay que asumir que nos enfrentamos a un mercado cada vez más global y que los proyectos en el extranjero  se basarán más en la fiabilidad y solvencia financiera del promotor que en la comodidad o cercanía del destino en cuestión.
  • Cierres/Reducciones de plantilla: si el desplome de la edificación fue un tsunami para despachos de arquitectos, ingenierías y constructoras especializadas en ese subsector, la caída de la obra civil va a suponer el golpe de gracia a muchas empresas cuya situación delicada les va a condenar a cerrar o, en el mejor de los casos, a llevar a cabo ajustes de plantilla para poder sobrevivir.

En definitiva, el sector de la construcción va a experimentar importantes movimientos durante 2011, sobre todo de concentración  y probablemente de diversificación hacia actividades relacionadas, asumiendo como línea de actuación general la internacionalización y la necesidad de competir en un mercado cada vez más global.

Indudablemente  aquellas empresas que hayan iniciado este camino con anterioridad y presenten menos inversiones-lastres son las que tienen más opciones de salir, incluso reforzadas, de la crisis a la que nos enfrentamos.  


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6 respuestas a Quo vadis, construcción?

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  2. Victoria Sanchez dijo:

    Desde el punto de vista personal – profesional, que, al fin y al cabo, será el drama de algunas de las personas que lean este post, totalmente de acuerdo en la solución apuntada en el artículo: FORMACIÓN.
    Los tiempos han cambiado mucho (sorry, aunque sea un tópico, es la mejor forma de expresarlo que se me ocurre).
    Los negocios se hacen en cualquier país, moverse se convierte en lo habitual.
    Además, es imprescindible llevar el “long life learning” a la práctica, sólo para no perder valor.
    El único salvavidas profesional te lo da tu formación y tu experiencia previa. Siempre hay que estar dispuesto a hacer esfuerzos para formarse y adquirir experiencias nuevas. Una actitud proactiva en este sentido proporciona una seguridad laboral mucho mayor que cualquier contrato indefinido.
    La estabilidad laboral viene determinada por el valor que puedas aportar para alguien (tu empresa actual, otra empresa, tú propia empresa,…).
    Da miedo pensar si eso es sostenible con determinadas edades y prioridades familiares. Una dificultad añadida, quizás la barrera más grande, es lograr que lo sea.

  3. Rafael T dijo:

    Buen comentario Antonio.
    Respecto a los profesionales, !bienvenidos al mundo de la internacionalización¡ a la que otras ramas de la ingeniería nos vimos abocados tras crisis anteriores. Habrá que recordar que en los últimos años de los 90, era imposible obtener la mínima colaboración de un colega ICCP para cualquier aventura internacional. Habia en España mucho trabajo donde elegir.
    Sobre lo que dice Victoria, la necesidad, hace compatiblizar muchas cosas. Ya lo vereis. Al final tienes que valorar si el tiempo que pasas en casa es de calidad o no. Y quién se queda en casa. Y la calidad del tiempo está bastante unida a los ingresos y al tiempo disponible. Reconozco que esto se agrava considerablemente en el caso de las mujeres profesionales. Pero la necesidad obliga a hacer encaje de bolillos.
    La edad no es un problema, el mundo internacional esta lleno de expertos que ya han cumplido los 70 y siguen trabajando, porque en ese mundo los junior están práctica y técnicamente excluidos. Estos son el problema, los jovenes titulados.
    Respecto a las constructoras, el futuro yo lo veo gris, tirando a negro. Su experiencia nacional les ha llevado a entrar en ofertas que salen dalante a base de modificados/refomados y esta experiencia que ha calado en todo profesional que se precie, tratan de exportarla y les lleva al ridículo de pedir ampliaciones de presupuesto hasta a organismos multilaterales, cuando se les acabó el dinero para las obras que habían contratado.
    Respecto a la construccion inmobiliaria, el sector no ha avanzado tecnicamente nada en el ultimo siglo, comparativamente con los otros sectores punteros: automoción, aeronaútico, quedando varios lustros para digerir lo construido.
    Así que hay que deasarrollar la “emplehabilidad”

  4. JOSE LUIS dijo:

    Antonio, antes que nada, te felicito sinceramente por tu publicación en ABC, ese decano centenario de la prensa española.
    Entrando en el tema, lo que comentas no es nuevo, dado que a lo largo de la historia, ha habido muchas situaciones en que distintos sectores han resultado estar sobredimensionados en relación a su mercado (por burbujas como la tecnológica o la inmobiliaria, por insuficiencia de presupuesto público como pasa ahora, por cambios repentinos de la legislación como pasa con las energías renovables,…). A mí, como teleco, me tocó vivir la crisis de las tecnológicas del año 2000. Y pasó lo de siempre: desaparición de miles de empresas, depresión profunda en el sector y posterior reestructuración con un menor número de agentes que se reparten el “menguado pastel”. Acordaos de que incluso empresas tradicionales quedaron seriamente “tocadas” por su incursión en esos mares de aguas tumultuosas. Al final, quedaron las grandes empresas (Google, Amazon, ebay,…) que salieron más reforzadas, pequeñas empresas especializadas (“nicho”) y nuevas empresas que supieron aprovechar las nuevas oportunidades (Facebook, twitter,…). Pero en fin, este es otro debate al que quizás proceda hincar el diente en otra ocasión.

    Volviendo al tema de la construcción, pienso en la debacle que se avecina en los Colegios de Ingenieros de Caminos, dado que al desplome de la inversión en obra pública que tan documentadamente has mostrado, se suma la reciente transposición de la Directiva de Servicios que prácticamente elimina la obligatoriedad del visado colegial (salvo en los casos excepcionales estipulados).

  5. Emilio dijo:

    Estimados amigos/as:

    La verdad es que todo esto da miedo, más bien pánico. Uno mira la gráfica y el panorama que se nos presenta a los jóvenes ingenieros se antoja terrorífico. La internacionalización es ya un hecho, y el paro, una realidad. El problema es que tras una época en la que el trabajo abundaba, se hace duro tener que emigrar de Europa hacia países “paradisiacos” como Argelia, Nigeria, Honduras o Afganistán (si, he dicho Afganistán), donde algunos de mis compañeros han tenido que marchar para buscarse el pan. Y se hace duro por la falta de previsión y la inacción que hemos sufrido estos años, que no parece remitir.
    Tampoco es fácil irse a un país desarrollado, para empezar porque los ingenieros de caminos sólo existen en España, y ellos ya tienen su ingenieros civiles formados para satisfacer su propia demanda. Además, sin oportunidades no hay experiencia, y sin experiencia no hay oportunidades.
    La formación es esencial, pero para producir hay que trabajar, y todo aquel que haya trabajado en una constructora nacional, ya sea grande o pequeña, sabrá que los horarios “flexibles” de que gozamos no son los mejores para compatibilizar los estudios con el trabajo y la familia.
    En fin, espero que algún día nuestro barco coja su rumbo, pero eso si, con otro capitán…..

  6. Buena información , interesante y completa . Ya tienes una fan más, muchas gracias por toda la informácion para empresas..

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