¿Una internacionalización exitosa?: el caso del Císter

Con la crisis actual y la caída de la demanda interna, todas las empresas españolas están saliendo en tropel al extranjero a la búsqueda de nuevos mercados. En este sentido, como en cualquier decisión estratégica de calado (en cuanto a recursos consumidos y beneficios esperados), la internacionalización que, dicho sea de paso es imprescindible en época de crisis y también en época de bonanza, requiere de una cierta reflexión estructurada sobre ciertos aspectos clave.

El fenómeno de internacionalización no es una novedad del tiempo presente, ni de la globalización, ni del capitalismo que surgió de la Revolución Industrial. Es más, siguiendo la línea maestra del blog –“todo está inventado”-  en el pasado muchas organizaciones (con toda clase de “objeto social”) se internacionalizaron con éxito, como fue el caso de la orden del Císter.

El origen de la Santa Orden del Císter se remonta a la fundación de la Abadía del mismo nombre por Roberto de Molesmes (1098), si bien fue bajo el liderazgo de Bernardo de Claraval (san Bernardo), cuando la orden desarrolló su importancia en la Europa Occidental, convirtiéndose en un elemento decisivo para entender la historia de la región durante los siglos XII y XIII: en el plano espiritual por su promoción del ascetismo y el rigor litúrgico y en el plano socio-económico por la importancia que da al trabajo, entendido en términos de productivos.

Cuando surge la orden de los monjes blancos, la velocidad media estimada de las mercancías en aquella época era 30 km/día, y el PIB per cápita estimado de la Francia de entonces era aproximadamente un 1,1 % del actual. No existía la imprenta y el conocimiento se transmitía vía oral con el único soporte de códices manuenses copiados en pequeñas celdas en condiciones heroicas respecto a las actuales. Las rutas comerciales eran inferiores a las existentes en el Imperio Romano y como ejemplo de vía transitada se habla de la ciudad francesa de Aix, con unos 13 viajeros diarios.

Esto nos permite contextualizar el éxito del fenómeno expansivo de la orden que, entre 1151 y 1200, consiguió abrir 209 establecimientos (de los que sólo el 28% estaban en Francia) en los países más importantes de occidente, convirtiéndo cada uno de los monasterios fundados en un foco de desarrollo económico y social en un época tan sombría como la del Alto Medievo.

Sobre productos y servicios

A la hora de iniciar un proceso de internacionalización, es preciso reflexionar sobre los productos/servicios que se van a exportar. Dentro de nuestro portfolio habitual, existirán elementos en los que seremos especialmente competitivos en nuestro mercado habitual, pero a la hora de estudiar los potenciales países objetivo deberemos analizar, para cada caso, cuales son los que mejor se adaptan a las condiciones del país destino (por necesidades existentes, grado de competencia, capacidad de entrada, etc…). De hecho, sólo en casos muy excepcionales en los que una compañía tiene un producto espectacular, proveniente de la innovación, su competitividad es tan elevada que triunfa en la práctica totalidad del mundo convirtiéndolo en un estándar técnico o tecnológico del sector en cuestión.

Precisamente por ello, antes de coger el avión es necesario recopilar la mayor cantidad de información posible (hoy hay medios más que de sobra para ello) y pensar qué bienes o servicios podemos exportar  y en qué medida deberemos adaptarlos a las condiciones locales del país al que acudamos.

Abstrayéndonos de la cuestión espiritual (que por sí misma da para mucho), la orden del Císter fue en el siglo XII la vanguardia tecnológica occidental en temas hidráulicos y, por tanto, en cuestiones:

  •  agropecuarias: desecación de pantanos, aumento de la superficie de cultivo y de la productividad de las hectáreas en producción,
  • industriales: proliferación de molinos y, por tanto, de capacidad productiva (se estima que cada molino molía 150 kg/h, un equivalente a 40 siervos) y
  • de salubridad pública: abastecimiento y saneamiento de aguas y alimentación.

Indudablemente, la prestación de estos servicios suponía una mejora sustancial en las condiciones de subsistencia de las sociedades occidentales feudales, por lo que los diferentes reinos de la cristiandad acogieron de buen grado la expansión de los monjes cistercienses. De hecho, facilitaron con donaciones, exenciones fiscales y otorgamiento de diversos fueros (antiguos mecanismos de “atracción de la inversión extranjera”) la implantación de monasterios de la orden, que se convirtieron en focos de riqueza cultural y desarrollo económico a partir de la transferencia del conocimiento de los monjes en aquellas regiones estancadas.

En definitiva, dentro de los aspectos clave de un proceso de internacionalización, el qué y el dónde van íntimamente ligados, lo cual implica tener un conocimiento (autocrítico) de las propias capacidades reales de la organización y el conocimiento del nuevo entorno donde nos vamos a desenvolver, para poder acertar en la implantación en el extranjero.

Pensar que en todos los países se funciona por igual es uno de los primeros prejuicios que hay que desechar: cultura e historia diferentes constituyen sociedades distintas, que hay que entender para poder adaptarse.

Seguiremos profundizando en ello…

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Sobre la actualidad: la singladura de elnietodenicomaco ha superado ya el año de vida y, haciendo un poco de memoria, las noticias de estos días me recuerdan un post anterior (Finlandia 1992: podemos hacerlo) sobre la necesidad de una sociedad unida para poder salir de la crisis de la única forma posible: con esfuerzo y más esfuerzo.

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4 respuestas a ¿Una internacionalización exitosa?: el caso del Císter

  1. Con los jesuitas tienes otro buen ejemplo, particularmente interesante por su introduccion en Asia. Un buen libro: “El liderazgo al estilo de los jesuitas”, de Chris Lowney. La historia de una empresa de 450 años que cambio el mundo.

  2. RTB dijo:

    Creo que lo que encierra el éxito del Cister es tener la mentalidad adecuada, mantenida y transmitida durante años y una actitud coherente cuidada hacia el servicio al cliente. Eso en lenguaje moderno se traduciría en la necesidad de tener una mente adaptativa fruto de una desarrollada inteligencia emocional. Solo si tienes esto puedes tener éxito en los negocios internacionales. En España hay pocos casos de estos.

  3. Gabriel Ginebra dijo:

    En los tiempos que corren parece tan difícil internacionalizar (todos lo pretenden) como necesario. Podemos animarnos viendo la rapidez de difusion de ideas from USA. Un amigo mío decía que la gente estaba dispuesta a creerse cualquier cosa, con la unica condición de que fuera falsa.

    El Cister nos muestra cómo la clave de la difusión es dar con el alma del momento. Y eso se consigue, entre otras cosas, cuidando también el cuerpo. Interesante análisis. El pasado como iluminación del presente.

  4. Pingback: Estrategias de crecimiento: El Císter (2) | elnietodenicomaco

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