La oclocracia is coming

Periódicamente mis amigos Ramón, Jaime, Samuel, Agustín, Alberto y un servidor nos reunimos a modo de tertulia para hablar sobre  diversos temas de actualidad, y practicar ese deporte tan español de tratar de arreglar el mundo. Quizás lo más adecuado para vender nuestras ideas sería autocalificarnos de think tank, pero prefiero utilizar la palabra española “tertulia”, no tanto por la imagen de los tertulianos actuales, si no por lo que se trataba (y cómo se trataba) en las reuniones –tertulias- de las sociedades económicas de amigos del país del s. XVIII.

La verdad es que conformamos un grupo heterogéneo y por tanto extremadamente interesante donde a todos nos une un interés común, quijotesco y un tanto pretencioso: trabajar por dejar una sociedad mejor de la que encontramos.

tertulia

De un tiempo a esta parte, las conversaciones, siempre enriquecedoras (es lo que tiene sentarse junto a gente sabia), acaban inevitablemente  confluyendo en una preocupación muy  seria sobre la deriva sociocultural de Occidente. En diversos países se aprecia el auge de fenómenos calificados como “populistas” que no dejan de ser el propio reflejo de la sociedad actual y que ponen de manifiesto una crisis profunda del sistema de valores y una decepción manifiesta con los gobiernos recientes.

El problema fundamental, en mi opinión, es de “fondo” y está íntimamente relacionado con los cambios que se han producido en el sistema educativo, no sólo en la parte de capacitación en términos de conocimientos y habilidades, sino en la parte de valores, es decir, en la forma de relacionarnos en sociedad.

De hecho, ese cambio que se está produciendo en la percepción de obligaciones y derechos individuales respecto a la sociedad está empezando a cuestionar, quizás tímidamente ahora pero me temo que en un futuro de una forma explícita y sumamente peligrosa, la forma de gestionar lo público, esto es, las estructuras de gobierno actuales.

Contrario a lo que se pueda pensar, esto no es un fenómeno novedoso: siempre que se ha dado una profunda crisis (económica, social, política, cultural) se ha acabado cuestionando el sistema de gobierno, y la alternativa  en muchas ocasiones ha derivado en violencia y muerte: totalitarismos (estalinismo; nacionalsocialismo…) de la primera mitad del siglo XX; Régimen del Terror y guerras napoleónicas posteriores a la revolución francesa….

guillotina

En este sentido, podríamos viajar al siglo XIX y hablar del eterno retorno de Nietzsche: la humanidad está condenada a repetir su Historia (por falta de memoria) cíclicamente, de manera que nos enfrentamos una y otra vez a cuestiones que en esencia son las mismas, aunque éstas vengan disfrazadas de novedad; pero me remontaré más allá en el tiempo, ya que estas cuestiones ya se dilucidaban en la Antigua Grecia.

Polibio fue un historiador y filósofo de la antigua Grecia (siglo II aC) que, de acuerdo con la clasificación aristotélica de las formas de gobierno virtuosas y sus correspondientes “degeneraciones”, interpretó la expansión de la República Romana y la evolución política del mundo conocido por entonces. Sus textos, como los de Platón y Aristóteles, teorizaban sobre los puntos fuertes y débiles de los diferentes sistemas de gobiernos y trataban de explicar la sustitución de unos por otros en base a la degeneración de las prácticas de buen gobierno:

  1. Tras el caos, la anarquía inicial, y ante de la necesidad de establecer una forma de gobierno para gestionar los intereses comunes, se fija el gobierno de una persona, supuestamente “la mejor”, virtuosa en tanto en cuento vela por el interés público, en un régimen de “Monarquía”.
  2. El poder unipersonal acaba degenerando en “Tiranía” cuando aquél que ostenta todo el poder deja de velar por los intereses comunes y lo utiliza en beneficio propio, alejándose del modelo inicial.
  3. Cuando la situación se torna en insostenible, se produce un cambio violento y se establece la “Aristocracia”, el gobierno del grupo de los mejores que defienden el bien público, que consiguen resolver la dinámica que se había impuesto desde la tiranía.
  4. Sin embargo, esta situación acaba degenerando en “Oligarquía”, cuando ese grupo de que ostenta el poder, empieza a emplearlo en beneficio propio en lugar de gestionar correctamente los intereses comunes.
  5. Cuando estos abusos se tornan en inaceptables, se produce otro cambio violento y surge la “Democracia”: la soberanía del pueblo, que tiene la capacidad de elegir y supervisar los gestores de lo público con una periodicidad determinada y, por tanto, están sujetos a velar por lo común ante las exigencias del conjunto de la sociedad.
  6. Sin embargo, cuando los gobernantes elegidos son demagogos que emplean el poder otorgado temporalmente en beneficio propio con la intención de perpetuarse en su ejercicio, manipulando y engañando a los electores en nombre de un interés común que no respetan, acabamos en la “Oclocracia.

La situación de “oclocracia” conlleva un empeoramiento de las condiciones de vida generales, y los demagogos tratan de mantenerse en el poder a partir de justificaciones externas, exculpando sus decisiones: enemigo externo, poderes oscuros,… pero la situación se torna en caótica e insoportable, y  se produce una reacción violenta que, según Aristóteles, acaba muy probablemente en la tiranía del demagogo que ha llegado al poder a través de la democracia. Paradojas de la vida.

demagogia

Quizás se trate de un modelo explicativo excesivamente simplista que, por tanto, no puedo suscribir en su totalidad; pero sí que considero ciertos aspectos como muy relevantes:

  1. Los cambios radicales en las formas de gobierno conllevan violencia y vienen precedidos por una muy mala praxis del sistema de gobierno adoptado,
  2. si no cuidamos la democracia, y esto es muy importante, ésta acaba en una “oclocracia” dirigida por demagogos que aspiran a convertirse en tiranos liberticidas, y
  3. no hay nada nuevo bajo el sol, ya en el siglo IV aC había gente reflexionando sobre estos temas.

Sin duda todo es mejorable, pero antes de comprar a los demagogos de hoy en día simples soluciones mágicas para los complejos problemas y dinámicas actuales, sería interesante que aprendiéramos un poco de Historia y tomáramos conciencia de que muchas utopías han sido autopistas hacia el infierno. La forma de “autogobernarnos”, de gestionar los intereses comunes, siempre ha sido una cuestión a debate en el pasado y para seguir mejorando en esta tarea debemos aprender de los errores del pasado, no en insistir en repetirlos.  

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Sobre la actualidad: una vez más no puedo evitar acordarme de un antiguo post nicomaqueo: El recorte presupuestario como ¿solución?

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11 respuestas a La oclocracia is coming

  1. Rafael T dijo:

    Los miembros de nuestra elite nos han demostrado que no hay que saber de casi de nada para ser diputado. Y lo mismo para ser alcalde, o concejal. Para mi, eso es el nacimiento del populismo. Populismo real. No la crisis. Te conté que hace unos años a la salida de una charla de la fundadora de un partido politico ya extinto, o casi, dije “si leyera prensa económica Belen Esteban, podia decir lo mismo”. Eso es el problema por el que crece el populismo. Que nos han enseñado durante 40 años, que cualquiera vale para cualquier cosa en política y administración publica.

  2. Ramón dijo:

    Gran artículo. Análisis tan certero que aplicado a la situación actual da miedo. Un abrazo Antonio.

  3. Iñaki dijo:

    He llegado a este blog por recomendación de un amigo y la verdad que cada día me sorprende positivamente más. Reflexionas y piensas después de leer artículos como este y te das cuenta de la situación a la que desgraciadamente nos vamos acercando poco a poco.

    Lo dicho, a seguir así. Enhorabuena por el blog Antonio. De diez.

  4. Miguel dijo:

    Magnífico texto. Lo uno al más reciente artículo de D. Daniel Innerarity en El País, y formo un dúo de lujo. Un abrazo

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