La física de la organización (y 3): El momento de Inercia

En cierta ocasión, haciendo un trabajo de reingeniería de procesos para una multinacional coincidí en el equipo de trabajo con mis amigos Asier y Juan Ignacio para llevar a cabo el proyecto. El objetivo era mejorar en tres meses un 14% ciertos indicadores de productividad que llevaban estancados años. Una vez aterrizados en la empresa nos pusimos analizar los datos existentes y cómo estaba articulada la organización y el sistema de gestión con el que se dirigía el proceso a mejorar. Después de más de cinco horas intensas de estudio, llegamos a las siguientes conclusiones:

  • Las únicas explicaciones posibles para que alguien preparase una propuesta que recogiera una consecución de ese 14% en tres meses eran:
    1. no había visto los datos que nosotros teníamos en la mesa,
    2. había cometido un error de redacción al pasar a limpio en la propuesta,
    3. había ingerido cantidades ingentes del magnífico vino de la zona o
    4. nos odiaba con una fijación enfermiza por algún motivo absolutamente incomprensible.
  • Para conseguir alcanzar los objetivos establecidos en cuanto a la eficacia y eficiencia del proceso, no bastaba con una reingeniería de procesos al uso, había que “reinventar” el proceso: no se trataba de hacer una mejora continua o aplicar mejoras puntuales, se tratada de redefinir, de cero, la forma de trabajar. Es decir, fuimos unos precursores (sin saberlo) de lo que ahora se llaman modelos disruptivos de negocio. Si hubiéramos sido más marketinianos y menos ingenieros, probablemente ahora saldríamos en la tele.
  • En consecuencia, no se trataba de un trabajo “técnico”: era un trabajo de “mover personas”. Y creedme: había que moverlas mucho.

Recuerdo que esa noche, tras el susto inicial y tratando de ver cómo seríamos capaces de afrontar el proyecto, Asier y yo acabamos acuñando el término de “momento de inercia de la organización”.

desafio

Básicamente, la inercia es la resistencia que opone la materia a modificar su estado de movimiento, siendo el momento de inercia de un cuerpo físico una medida de su inercia rotacional. Es decir, el momento de inercia, que refleja la distribución de la masa de un cuerpo (o un sistema de partículas) en rotación, mide la resistencia a cambiar la situación rotacional de un ente físico.

En este sentido, tomando el caso de un sistema de partículas y un eje arbitrario de referencia, su momento de inercia se define como la suma de los productos de las masas de las partículas que conforman el sistema por el cuadrado de la distancia “r” de cada partícula a dicho eje. Matemáticamente se expresa como:

imagen1

Haciendo una analogía un tanto simple, asumiendo que una organización es un sistema de personas cuya actividad gira en torno a la consecución de unos objetivos (“eje de referencia”), podríamos señalar que la “masa individual” hace referencia a la importancia que tiene cada una de las personas implicadas para la consecución de los objetivos (p.ej. directivo, mando intermedio, trabajador cualificado, trabajado no cualificado…).

fisica

Igualmente, la diferencia entre  los intereses de las personas afectadas en el cambio y los de que pretende impulsar la organización (“distancia”) condiciona la propia gestión del cambio. Lógicamente cuanto mayor sea esa “distancia” mayor será el momento de inercia y por tanto más difícil será impulsar los cambios pretendidos.

Además, resulta curioso y extremadamente acertado que el momento de inercia crece linealmente respecto a la importancia (la masa) de las personas involucradas (las partículas), pero aumenta en relación al cuadrado de la diferencia de intereses entre las personas involucradas y los de la organización (la distancia). Por todo ello, resulta más importante el alineamiento de intereses y expectativas que la “importancia” de los cargos afectados.

La conclusión es obvia, cuanto mayor sea el “momento de inercia de la organización”, es decir, cuanto mayor sea la importancia de las personas implicadas y su diferencia de intereses respecto al cambio que se está impulsando, más esfuerzo y  tiempo se precisará para alterar su dinámica actual.

cambio

Sobre la resistencia al cambio, se ha escrito, se escribe y se escribirá mucho, porque lo más difícil es mover las personas, sacarlas de su zona de confort y para ello es preciso conocer sus motivaciones y expectativas y alinearlas. Por eso, esta tarea titánica de gestionar organizaciones tiene mucho de arte.

En este punto, permitidme una reflexión final: son muchos los libros de “gurús”  extranjeros que alumbran las librerías de los aeropuertos con portadas que prometen el descubrimiento de los secretos alquímicos del management  y, salvo muy honrosas y extraordinarias excepciones, no llegan ni a la suela de los zapatos del “Arte de la Prudencia”, escrito por un español del s.XVII, Baltasar Gracián, que respira sabiduría y sentido común en cada una de sus reflexiones sobre las organizaciones y cómo deben ser gobernadas.

Por cierto, en cuanto al resultado final del trabajo, conseguimos una mejora del 22% de productividad gracias a una idea que se me ocurrió durante un viaje (esa es otra historia) y, sobre todo, al buen hacer con las personas que tuvieron Asier y Juan Ignacio, grandes profesionales y mejores amigos. La pena es que precisamos de 8 meses para implantarla:  los cambios radicales llevan su tiempo…..

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Sobre la resistencia al cambio: cómo sabéis este es un tema recurrente en este rincón nicomaqueo, como cuando hablamos de la teoría de agencia en ¿El peor jefe?, ¿el peor compañero?

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6 respuestas a La física de la organización (y 3): El momento de Inercia

  1. Rafael T dijo:

    Me encanta. Fíjate si además se relaciona el momento de inercia con la rigidez. Además la oferta responde a un modelo del que un compañero mío, ya jubilado decía: “una oferta de alcance infinito y además imposible”.

  2. Ramón Martínez Jorba dijo:

    ¡Qué buena analogía ingenieril! Enhorabuena Antonio, muy acertado.

    Abundando en ello, en mi opinión, este tema debería ser analizado por los Departamentos de RRHH y ser un elemento más en la toma de decisiones sobre cómo y con quién se organiza una empresa.

    • arfurones dijo:

      Gracias Ramón. Al final para interpretar la complejidad de las organizaciones debemos recurrir a modelos explicativos, y los ingenieros nos pasamos la vida aplicándolos! Un abrazo fuerte

  3. Asier dijo:

    Ni me acordaba de estas sesudas teorías que alumbrábamos al acabar nuestras jornadas de trabajo !!! Anda que lo pasamos bien trabajando juntos los tres !!
    Ya que estamos hablando con metáforas físicas, te puedo dar una pista para otra entrada con otra elucubración madurada con el tiempo, con muchas aplicaciones y variantes: podríamos aplicar la ley de newton, las fuerzas de acción-reacción, análogamente a los vectores liderazgo-motivación.

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